ESIC Málaga, con la Casa Ronald McDonald de Málaga

ESIC es una institución que apuesta por la labor social, y por ello está con aquellos proyectos e ideas que aportan un valor humano a nuestro entorno, de ahí que contásemos con alumnos voluntarios de Primer Curso en la Jornada de Puertas Abiertas de la Casa Ronald McDonald en la ciudad de Málaga.

Ignacio de la Vega, Director de ESIC Andalucía con nuestros alumnos voluntario de primero.

La 6ª Jornada de Puertas Abiertas de la Institución, en la que estuvieron presentes nuestros alumnos, tuvo lugar el pasado sábado 2 de junio y en ella se dieron a conocer tanto las instalaciones como las actividades sociales que realiza la Casa.

Con motivo de su celebración, se celebraron una gran variedad de actividades para padres y niños, así como contó con la presencia de artistas y grupos musicales que aportaron su buen hacer para que esta jornada fuese todo un éxito de participación.

Vicente Moros, Director de la Casa inaugura la Jornada

Entre las actividades de las que los más jóvenes y sus padres pudieron disfrutar, podemos encontrar talleres científicos divertidos, realidad aumentada, manualidades, pintura de caras, chapas o talleres de jardinería. Pero las actividades no se quedaron ahí, también pudimos disfrutar de la actuación de magos, cuentacuentos o teatro de marionetas.

Además, a mediodía, los asistentes pudieron disfrutar de la paella solidaria de Paelleros Sin Fronteras.

Ignacio de la Vega colaborando con la paella solidaria de Paelleros sin Fronteras.

Gestionar la diversidad cultural desde la ética para ser diferente

Por Dionisio Blasco, profesor de Humanidades en ESIC Málaga.

Tres de cada cuatro personas no vive hoy donde nació. Es cada vez más lejana la idea de una ciudad formada por personas con identidades culturales, religiosas o étnico-raciales homogéneas. Esta diversidad afecta y compete no sólo a las administraciones públicas, sino también a empresas e instituciones, ya que es fuente de riesgos y oportunidades.

La migración y la globalización nos ha dibujado un nuevo escenario marcado por la diversidad cultural, en el que uno de los grandes retos para el empresario es conseguir que ese escenario, siguiendo el símil teatral, quede integrado en la obra y no la paralice. En otras palabras, que no dificulte la finalidad principal de la actividad empresarial. Y, en esa obra, la ética empresarial propone que las personas, con todo su potencial profesional, y también cultural, adquieran un papel protagonista. Pero, ¿es esto posible?

Conviene aclarar que gestionar la diversidad cultural persigue una finalidad: aportar valor a la empresa, mejorar la cuenta de resultados, incrementar la productividad, acceder a nuevos mercados, innovar, crear, crecer. La gestión de la diversidad es el arte de hacer de las diferencias un motor generador de valor y desarrollo económico. Pero el arte necesita estrategia, y en este caso una estrategia ética de gestión, ya que pasa por la toma de decisiones desde el respeto y el reconocimiento de las dimensiones que integran la persona.

El seno de la cultura empresarial, donde se define la identidad real de la empresa, es el lugar en el que se ha de integrar y articular la diversidad cultural. Por tanto, la cultura empresarial es el punto de encuentro entre la ética empresarial y la gestión de la diversidad. Punto de encuentro que será un punto muerto si esa cultura empresarial no está plasmada en texto y acciones, y si esa ética no está institucionalizada en instrumentos (formación, RSE, informes de sostenibilidad, comités de ética, etc.).

La gestión de la diversidad cultural implica conocer más profundamente tanto la propia cultura como aquellas con las que se tiene relación, ya que cada cultura se acerca a la realidad de forma diferente. El acercamiento a las personas y a sus historias plenifica el conocimiento intelectual. El conocimiento es más efectivo cuanto más afectivo.

¿Qué aporta la gestión de la diversidad? Hoy es una exigencia innovadora, lo que Michael Polany ha venido a llamar “conocimiento tácito (tacitknowledge)”. Las empresas necesitan líderes capaces de crear un clima propicio de relación interpersonal entre los trabajadores y sus jefes, tal que las nuevas y buenas ideas surgidas se compartan de forma fluida. Un requisito es que se generen relaciones de reciprocidad aplicando políticas de gestión de la diversidad desde una perspectiva ética, tal y como apunta el profesor Stefano Zamagni.

El Proyecto EUDIM 2015, cofinanciado por la Unión Europea, sobre la gestión de la diversidad cultural en las pymes, constata la obtención de beneficios en forma de calidad en el trabajo, nuevas ideas para la optimización de procesos o accesos a nuevos clientes, proveedores o mercados en aquellas empresas que han implementado políticas de gestión de la diversidad cultural.

¿Algunas propuestas? Los entendidos sugieren seguir tres pasos: el diseño de un mapping identificativo y comprensivo de la diversidad cultural presente en la empresa; el planteamiento de vías de comunicación que eliminen barreras y prejuicios interculturales y la integración de la diversidad cultural en los fines y valores de la empresa a través de una potente y eficaz política de comunicación interna. Acciones muchas: grupos de discusión, comités de bienvenida, fiestas interculturales, etc. Finalidad una: integrar para crecer.

¿Es el beneficio económico el fin último de la empresa?

Por Dionisio Blasco España, profesor de Ética Empresarial y PSC en Esic Málaga

El vídeo del Papa es una iniciativa que pretende contribuir a la difusión de propuestas del papa Francisco sobre los desafíos a los que la humanidad se enfrenta. Su Consejo Editorial está formado no sólo por miembros de la Iglesia Católica, sino que también está presente un líder de la Iglesia Evangélica, un líder Islámico y un Rabino, lo que asegura una producción mucho más consensuada. El proyecto parte de la consultora de comunicación La Machi, cuyo programa de RSC es sencillo y profundo al mismo tiempo: ayudar con sus servicios a aquellas instituciones que promueven las buenas causas y que no pueden afrontar el coste de dichos servicios.

Cada mes, una propuesta; pero la de septiembre viene como anillo al dedo a una escuela de negocios como ESIC que, un año más, arranca curso académico permaneciendo fiel al espíritu y estilo que le vio nacer: la promoción y desarrollo integral de la persona y de las sociedades en el entorno empresarial. El vídeo del Papa de septiembre comienza: “La humanidad vive una crisis que no es solamente económica y financiera…”. A partir de esta afirmación, recoge en pocas palabras la idea de empresa que ha venido desarrollando el pensamiento social cristiano: la empresa es comprendida como una realidad organizativa cuya actividad económica está orientada al bien común y en cuyo centro vital está la persona humana. En el centro de la empresa está la persona. Entonces, ¿y el beneficio económico?

Evidentemente es justo y necesario que la empresa busque el beneficio económico: no sólo porque es un objetivo claro en toda actividad empresarial, sino porque, además, es un indicador de que dicha actividad es aceptada por la sociedad. Pero en su visión estratégica, la empresa, que por su mismo dinamismo interno tiene vocación de futuro sostenible, pronto comienza a vislumbrar el beneficio en un horizonte más amplio, como, por ejemplo, consolidación de la marca, ampliación de mercado, competitividad, liderazgo, etc.

Por otra parte, la empresa no sólo crea beneficios ad intra, sino que crea riqueza en forma de bienes y/o servicios a la sociedad, distribuyendo de una u otra forma el beneficio resultante entre todas las partes que intervienen o contribuyen en la producción (‘stakeholders’). De esta manera, el beneficio se convierte en la fórmula a través de la cual la sociedad compensa a una empresa el servicio recibido y su contribución al bien común. Así, la empresa se vincula a la sociedad y se convierte, al mismo tiempo, en una realidad social que, como tal, se ve influenciada por su contexto e influye a su vez en el mismo.

En conclusión, y en alusión al vídeo del papa, los fines de una empresa son dos: la producción de bienes y/o servicios y la distribución de la renta generada. La calidad ética de una empresa es directamente proporcional a la excelencia con la que se lleven a cabo estos fines. ¿Y la rentabilidad económica? No es tanto un fin, sino una condición necesaria para que sean posibles estos fines. Dos variables se nos quedan en el tintero en torno a la dimensión ética de la empresa en relación a los fines: son la “necesidad” de esos bienes o servicios producidos y la “justa” distribución de la renta generada. Demasiada tela para cortar en una entrada de blog.

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Cinco razones para seguir apostando por el voluntariado en los entornos laborales

Por Dionisio Blasco España, profesor de Ética Empresarial en Esic Málaga

 Las alumnas y alumnos de tercer curso del Título Superior en Dirección de Marketing y Gestión Comercial de ESIC Málaga han llevado a cabo una experiencia de voluntariado coordinada desde la asignatura de Ética Empresarial. Aprovecharon unos días en Navidad para ofrecer tiempo y trabajo en distintas instituciones (Hermanos de San Juan de Dios, BancoSol, Cáritas, Residencia de Ancianos en Linares, Ángeles Malagueños de la Noche y Cocina Económica en Coruña). Además aportaron ideas y propuestas para hacer más visible y optimizar algunas de las labores que realizan estas asociaciones, con lo que su práctica no desenganchaba de su formación. Una vez concluida la experiencia, mejorable como todas, pusimos en común las vivencias. Recopilando fotos, informes e ideas sugeridas por los alumnos, se me ocurre subrayar cinco razones para seguir apostando por el voluntariado en nuestros entornos laborales:

 

- El voluntariado no está en crisis. Crisis política, económica, quizás educativa; pero no en la capacidad solidaria del ser humano. Es más, casi tiene un efecto paradójico. En momentos de crisis renace con más fuerza este sentimiento.

- Los voluntarios son multitud. Si todos los voluntarios del mundo se fuesen a vivir a un único país, sería estadísticamente el décimo país más poblado de la tierra, después de Rusia (según los últimos datos de población del Banco Mundial).

- El voluntariado forma parte de un modelo formativo basado en la experiencia. Las alumnas y alumnos han aprendido Responsabilidad Social de la Empresa a través del voluntariado. Ciertamente la Ley 45/2015 de Voluntariado, de 14 de octubre, menciona el carácter formativo del voluntariado, aunque desde mi punto de vista de forma demasiado superficial como para que estas acciones comiencen a ser valoradas como fuente de formación para el propio trabajador.

- El voluntariado fortalece la dimensión ético-social de la empresa, es decir, aquella que especialmente subraya la interacción de la organización con la sociedad. La salud económica y financiera de una empresa, así como el óptimo clima de trabajo y la excelencia en la atención al cliente, son compatibles con la proyección social. El voluntariado apoya esta dimensión en cuanto a que es la empresa la facilitadora de la actividad. También la Ley del Voluntariado prevé en qué medida es posible esta implicación por parte de la empresa.

- El voluntariado oxigena la actividad de la empresa. Algunas empresas van incorporando en sus jornadas laborales actividades alternativas. He conocido experiencias de empresas cuyos trabajadores dedican un tiempo semanal en la oficina a realizar actividades no directamente relacionadas con su tarea y propuestas por ellos mismos. Estas actividades contribuyen a salir de la monotonía, a respirar otros aires, repercutiendo en un buen ambiente de trabajo. ¿Podría ser el voluntariado una de esas actividades?

El voluntariado es una forma y una fórmula de responsabilidad social de la empresa. No obstante, quedan algunos retos que alcanzar en mayor o menor medida. Uno de esos retos sería institucionalizarlo más y mejor en la empresa otorgándole el espacio y el protagonismo adecuado. Otro reto sería institucionalizarlo también más y mejor en los currículum vitae y en los procesos selectivos.

Por último, queda, desde mi punto de vista, un reto más complicado: expulsar la connotación que detrás del término voluntario se ha adherido en nuestra cultura. Muchas veces, cuando decimos “esto es voluntario” estamos entendiendo “esto lo hacemos si queremos”, olvidando un matiz importante, y es que lo voluntario nace de la voluntad del ser humano, con tres características clave: intencionalidad, libertad y relación con un fin último que tiene mucho que ver con el bien común, pero esto lo dejamos para un blog de filosofía.